Sesión de calidad para un miedo a insectos voladores - AHEFT

Tam Llewellyn-Edwards del Reino Unido realiza una sesión de primera clase con su cliente, para lo que inicialmente pensó que era una fobia a las polillas. Debido a las percepciones de Tam, pronto se percibió que en realidad era un miedo a todos los insectos voladores. Por favor noten sus abordajes a este problema y particularmente la forma en la cual el evalúa su trabajo.
Por Tam Llewellyn-Eduards.

Mary (no es su nombre real) me contactó para tratar su miedo a las polillas. En su primera cita no podía lograr ninguna intensidad respecto a ese miedo, debido a que no había polillas alrededor y no podía visualizar con suficiente claridad para lograr ningún miedo.

Trabajamos un poco preguntando que imaginaba ella que su miedo sería si ella viera una polilla en la habitación. Ella imaginó su intensidad del 0-10 como un 10. Sin embargo, luego de unas pocas rondas de EFT ella todavía imaginaba un 10 y todavía tenía dificultades para visualizar un encuentro real con una polilla.

En este momento una avispa apareció en la ventana del consultorio y estaba tratando de entrar. La ventana estaba cerrada y no había posibilidad de que la avispa entrara, pero esto causó una reacción de terror inmediata en Mary. Ella estaba claramente aterrorizada y me rogaba que mantuviera a la avispa lejos de ella. Resultó que su miedo no era a las polillas, sino por todos los insectos voladores.

Así que podíamos empezar el trabajo. No era necesaria la frase preparatoria ya que la avispa todavía estaba golpeándose contra la ventana tratando de entrar y estaba claramente en el campo visual de Mary. Ronda tras ronda de EFT fue realizada usando un diálogo sobre esa avispa en particular y todos los insectos voladores similares en vez de cualquier frase recordatoria específica. En presencia de la avispa, ningún recordatorio era necesario.

Mary se calmó y eventualmente pudo acercarse a la avispa - todavía al otro lado de la ventana. Pudo mirarla y describir “lo bonitas” que eran sus rayas. Eventualmente la avispa se fue, y le pregunté a Mary que adivinara cual sería su nivel de intensidad del 0-10 si tuviera que enfrentarse a una avispa afuera cuando no había ventana entre ella y la avispa. Ella adivinó que sería cero.

Le sugerí que los dos fuéramos afuera al jardín de la clínica a encontrar una avispa. Esto subió un poco el nivel de intensidad (a 2/3) pero pronto fue bajado con una rápida ronda de tapping. Nos dirigimos a la puerta y pensé que Mary estaba un poco agitada cuando estaba por abrirla, por lo que hicimos otra ronda más de tapping antes de abrirla.

Afuera de la puerta había un arbusto de Lavanda y en esta época del año estaba cubierto de abejorros (genus Bombus). Son parecidos a las avispas, pero nunca pican a menos se los provoque mucho. Mary pudo acercarse al arbusto y mirar a las abejas y pudo describir la diferencia entre abejas y la avispa que había visto afuera de la ventana. Todo el tiempo se le dio instrucciones de seguir haciendo tapping sin usar una frase recordatoria.

Luego nos movimos a otra sección del jardín donde yo sabía que había un pino que era un imán para avispas. En esa época del año (verano) yo sabía que estaría cubierto con cien o más avispas. El néctar de las flores del árbol era lavado por la lluvia a la gravilla bajo el árbol y las avispas también se congregaban en la gravilla debajo del árbol.

Aún haciendo tapping Mary y yo no acercamos al árbol y las avispas.

[Nota: No estaba poniendo a mi paciente en riesgo aquí, ya que en ésta época del año, en Inglaterra, las avispas están bien alimentadas y son dóciles. No pican, aunque Mary no sabía eso. Aún más, también desconocido para Mary, yo tenía un antídoto para las picaduras de avispa y algo de crema antihistamínica en mi bolsillo].

Mary pudo acercarse a las avispas y caminar en la gravilla bajo el árbol. Ella permitió a las avispas posarse sobre su falda y subirse por sus zapatos. Todavía estaba haciendo tapping, pero se veía tranquila y sin miedo y estaba bastante complacida consigo misma.

Dejando el árbol de avispas nos acercamos a un árbol de mariposas (Buddleia), que estaba cubierto de mariposas – lo más cerca que pudimos a las polillas. Otra vez había algo de miedo en Mary, pero luego de algunas rondas de tapping ella podía sentarse cerca del árbol y maravillarse con los colores y la variedad de mariposas mientras explorábamos el árbol.

Le sugerí a Mary que algunas de las mariposas podrían ser polillas (¡bastante incierto!) pero no le importaba, diciendo que eran bellas.

Dr. Tam Llewellyn-Eduards

Traducido por Elisa García Gómez

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