EFT ayuda a montar a estudiantes de equitación autistas - AHEFT


Presentamos aquí otro ejemplo del uso de EFT para mejorar la vida de nuestros ciudadanos autistas. Muchas gracias a Jennifer Vaughan por compartirlo.
Por Jennifer Vaughan

Querido Gary,

Como instructora y entrenadora de equitación, he tenido muchas oportunidades de aplicar EFT. Además de sólo usar EFT para ayudar a los estudiantes a mejorar su pericia al montar, también la he aplicado para eliminar el dolor físico crónico agravado por la tensión, para erradicar los miedos que no únicamente afectan a los estudiantes a montar bien, sino que también están entrecruzados con otras áreas de sus vidas, y para apoyar a estudiantes jóvenes con autismo con el fin de procurarles algo de paz y capacidad de concentración. Me encantaría compartir la historia del último de ellos con ustedes.

"Jason" tiene 11 años de edad y sufre de autismo con características psicóticas como alucinaciones visuales y auditivas. Y sólo digo que "sufre" porque literalmente sufre. Yo he trabajado con varios niños autistas como instructora de equitación, y ninguno de esos chicos ha manifestado tal sufrimiento como le ha ocurrido a Jason.

Jason experimentaba mucha ansiedad y miedo, así como la habitual falta de enfoque y su "vivir en el espacio" que la mayoría de mis otros estudiantes autistas también presentaban. Por ejemplo, a veces Jason gritaba horrorizado después de estar montando tranquilamente algunos minutos, y comencé a notar un patrón en sus ansiedades.

Pero permítanme regresarme un poquito: uno de los primeros ejercicios que realicé con Jason consistía en que él "siguiera la reja" de la arena a caballo. Jason era absolutamente incapaz de hacer esto, incluso por menos de 7 metros; podía gobernar el caballo, pero no podía permanecer enfocado lo suficiente para recordar mis instrucciones. ¡Estaba muy frustrado consigo mismo, con el caballo y conmigo!

Sin embargo, cuando le sugería que podría ayudarle dirigiendo yo misma el caballo, o le pedía que colocara al caballo en la línea de arremetida (una soga larga que ME permite controlar el caballo), Jason literalmente se desbarataba emocionalmente, a la vez que gritaba: "¡No, no!" a todo volumen y lloraba con desesperación.

Me percaté de que Jason estaba muy molesto por su falta de control sobre sí mismo y sus pensamientos. Le pregunté si le gustaría probar esa "cosa nueva y extraña" que yo hacía para ayudar a que la gente se sintiera bien cuando estaba molesta y, como cualquier niño típico al que le gusta todo lo nuevo y extraño, muy pronto estuvo de acuerdo.

Jason no tenía la suficiente capacidad de atención para completar la receta básica, de modo que la hicimos en varias etapas con descansos y charlas intermedios. (Él iba a caballo en ese momento.) Él hizo parte de su propio tapping, y yo hice el resto por él. No medí su nivel de intensidad, pero definitivamente en ese punto se encontraba en un estado emocional altamente cargado.

Hicimos tapping en su punto karate diciendo: Aunque YO ODIO no tener control, ¡me acepto y sé que soy un gran niño! (Yo le pedí que dijera esto con energía, de modo que lo gritó entusiasmado... tres veces.)

Continuamos con: fuera de control, lo odio, no tengo control, no es justo, etc., en sus otros puntos. Después hicimos tapping sobre: no puedo controlar mi mente, no puedo controlar las imágenes en mi cabeza, los ruidos en mi cabeza, no puedo controlar mi caballo...

Fue muy interesante ver a Jason relajarse después de sólo una ronda, aunque tuvimos que tomar descanso durante el tapping. Los resultados inmediatos se manifestaron en que Jason fue capaz de completar su lección de equitación y siguió la reja perfectamente, durante todo el recorrido de una arena de unos 25 por 50 metros, tanto andando como a trote. Estuvo muy tranquilo y relajado todo el tiempo.

He estado enseñando a Jason durante tres meses desde ese día, y nunca ha vuelto a tener dificultades con "seguir la reja" desde entonces. Sólo ha tenido dos incidentes con gritos, ambos como resultado de hacer en el caballo algo nuevo y atemorizante para él. Hice EFT por él y en ambas ocasiones se relajó dentro de los dos minutos o menos y se dispuso a hacer las nuevas habilidades sin miedo, incluso sonriendo y gritando a su papá: "¡Lo estoy haciendo, lo estoy haciendo!".

Jason todavía tiene "alucinaciones" poco frecuentes, pero parecen ya no molestarle en gran medida, y con sólo decirle: "Jason, necesito que pongas atención a mi voz ahora", el chico regresa al presente, aparentemente sin trauma alguno. Ésta es una mejoría gigantesca para Jason, e incluso su padre dice que parece tener un mejor desempeño en todas sus demás actividades.

Estoy muy agradecida de tener EFT como apoyo para ayudar a mis estudiantes tanto en equitación como en la vida.

¡Gracias, Gary!
Jennifer Vaughan

Traducido por Ricardo Viesca Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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