Seguimiento después de 10 años sobre fobias múltiples y asuntos de dependencia - AHEFT

La doctora Patricia Carrington es bien conocida en esta lista, ya que ha enviado muchas contribuciones en el pasado. Algunos de Uds. la conocen como Presidenta de Investigación de ACEP, mientras otros estaban en contacto con ella a través del programa de certificación de EFT (EFT-CC). Ella también es una de las lumbreras en el campo de la psicología energética, estando involucrada con ésta más tiempo que la mayoría de nosotros (incluyendo a mí, también).

Pues, aquí está el mensaje de Pat – escrito en su estilo meticuloso, narrativo. Retrata la capacidad duradera de EFT y, al mismo tiempo, examina 1) varias reacciones de clientes 2) aspectos múltiples, 3) el problema Ápice, y 4) el valor de la persistencia. Se darán cuenta del final tipo crescendo, donde la calidad de este alivio de una fobia múltiple fue examinado por una serie de pruebas exigentes del mundo real.
Por Dr. Patricia Carrington

Estimada Lista,

A veces la naturaleza parece ayudarnos a probar el efecto de nuestro trabajo con EFT para ver si los logros son “reales”. La experiencia que tuve con “Louise” es un excelente ejemplo de esto, además, demuestra la eficiencia extraordinaria y duradera de este medio.

Cuando Louise consultó conmigo por primera vez, esto fue por sus problemas de “irse de la casa”. Ella fue una dirigente muy competente en una compañía grande, una mujer joven con brillantes ojos azules, cara bonita, y de maneras de una niña exuberante. A menudo irrumpió en mi oficina como un torbellino y empezaba a hablar mucho antes de estar sentada.

A los 32 años, Louise todavía vivía con sus padres y casi todos los días tenía batallas verbales con su madre, de la cual, no obstante, estaba muy dependiente. No fue capaz de manejar 40 millas de su casa a mi oficina porque tenía miedo de pasar por supercarreteras y puentes (ella tuvo que pasar por el río Hudson para llegar a mi oficina), pues en las pocas ocasiones cuando llegó a verme personalmente, su madre tuvo que manejar su coche. La mayor parte trabajábamos por teléfono.

Aunque pareciese raro, la terapia de Louise se realizó hace más de diez años. Esto fue en los tiempos cuando “EFT formal” todavía no estaba establecida, por lo tanto en aquel entonces no se me ocurrió aplicar el procedimiento sobre sus problemas de dependencia, y lo apliqué sólo para solucionar sus miedos. Hoy en día aplicaría EFT inmediatamente para los profundos problemas de personalidad que ella demostraba. Si lo hubiese podido hacer, entonces es muy probable que EFT nos hubiera permitido acceder a estratos mucho más profundos de su problema, en menos tiempo, y con mayor eficiencia.

En estos “tiempos pioneros” del movimiento de psicología energética todo lo que yo usaba fue el método de un algoritmo rudimentario, lo que yo desarrollaba a base de los “Callahan Techniques” de Roger Callahan – así llamó el su método. Yo llamaba lo mío “Acutap”, y más tarde resultó que fue notablemente similar al método EFT de Gary Craig (lo cual en realidad fue desarrollado totalmente independiente – ninguno de los dos sabía del trabajo del otro). Aunque carecía de varios elementos los cuales yo considero los más poderosos de EFT, la Frase Preparatoria, la precisa delineación de los aspectos múltiples de un problema para tratar con tapping, y las variaciones clínicas del método que se conoce como el Arte de la Aplicación – mi simple algoritmo básico fue sorprendentemente efectivo para muchos propósitos. Cuando me enteré de EFT, asimilaba mi método Acutap en EFT, lo cual sigue siendo mi técnica de psicología energética desde entonces.

En aquellos tiempos cuando yo atendía a Louise, estuve algo tímida para usar un método de tapping, porque en “aquellos tiempos” (parece haber sido hace una eternidad) la mayoría de los psicoterapeutas no usaban métodos similares, y muchos colegas míos resistían escucharme sobre estos.

Antes de haber empezado el uso de tapping con Louise ya habíamos tenido un progreso conversando sobre sus problemas y ayudándola a “crecer” un poco emocionalmente. Ella también aprendió mi método Meditación Clínica Estandarizada (CSM) lo que le ayudaba a calmar un poco su temperamento salvaje. Como consecuencia de estas intervenciones ella comenzó una relación con un hombre que le interesaba de verdad. Entonces, ante la sorpresa más grande de todos (el hombre incluido), “Ted” fue transferido a Australia y él y Louise se encontraron en lugares opuestos de la Tierra. Sin embargo, el desafío que me hizo introducir el tapping con Louise ocurrió cuando Ted la llamó y le contó que iba a tener una semana de vacaciones allí.

Ted no pudo volver a las vacaciones en casa, porque tenía algunos quehaceres en Australia, pero le ofreció a Louise pagar su pasaje de avión si ella aceptara visitarlo a él en esa semana. ¿Acaso, volaría a verlo?

Louise quedó inmersa en un conflicto. No es de extrañar que esta mujer joven quien tenía terror de las supercarreteras y puentes, estaba totalmente asustada del viaje en avión. Sin embargo, en su habitual forma precipitada, Louise anunció a mí que estaba determinada a estar con Ted en aquella semana en Australia, aunque ella tuviera un miedo espantoso de estar en lugares desconocidos y “aterrorizada del viaje en avión”. ¿Podría yo “arreglar” sus miedos?

Esta fue una demanda bastante alta. “Yo” (hay que notar que Louise no dijo “nosotras”, esperaba que yo hiciera el trabajo para ella) tenía sólo tres semanas para realizar este milagro.

Los miedos múltiples de Louise, encajados en el contexto de problemas personales profundos, que giran en torno a su dependencia de su madre (y de otras figuras madre, ¡incluida esta terapeuta!), y su inmadurez obvia en ciertos niveles, habría requerido normalmente un curso largo de psicoterapia para resolver. ¿Me atrevería a abordarlos en tres semanas con un relativamente inaudito procedimiento?

Decidí que sí. A fin de cuentas, ¿qué perderíamos al intentarlo? Le propuse a Louise que le pidiera a su madre que la trajera en coche a mi oficina para “tratar una técnica nueva revolucionaria que se está usando para fobias”. Tal vez podríamos de golpe abrir camino a una solución.

En aquel momento yo no tenía idea de que un procedimiento de acutapping como esa se puede realizar por teléfono – Roger Callahan, Gary y los demás no habían demostrado este hecho aún a nosotros. Hoy, por supuesto, no dudaría en usar EFT por teléfono en una situación semejante, y no cabe duda que el procedimiento fuera muy eficiente.

La madre de Louise la llevó a mi oficina, y esperaba con paciencia una hora y media en el auto mientras su hija y yo trabajábamos en sus fobias múltiples que giraban en torno a estar sola y aparte de su madre.

Expliqué que veremos lo más importante primero. Tendríamos que abordar su miedo de viajar sola en coche primero, antes de que pudiéramos tratar su miedo a volar a Australia sola – así es razonable. En aquella primera sesión abordamos el miedo de Louise de manejar en una supercarretera.

Tap-tap-tap, y después de aproximadamente 6 rondas la intensidad del miedo estaba en 2 de 10. En los “días antiguos” de la psicología energética un “2” fue lo mejor por esperar. Yo nunca esperaba que un cliente llegue a cero, y por supuesto, que no llegaron.

Luego vimos su temor a los puentes. Bajó a un 2. Entonces Louise confesó que ella fue afectada por el temor de que su madre iba a morir. Tenía pensamientos obsesivos acerca de esto diariamente, que no podía desterrar de su mente. Tap, tap, tap, y esto bajó también a un nivel de intensidad insignificante. Entonces abordamos su miedo de estar a solas en su lugar del trabajo. Ella no pudo trabajar horas extra, porque tenía tanto miedo de un peligro no identificable que perdía la concentración. Esto bajó a 2.

Louise siguió en este camino, tenía una energía increíble, por una hora y media. Eliminamos un miedo tras el otro. Luego se saltó de su asiento y me preguntó: ¿Cómo podía estar segura que la sensación de alivio que tenía en aquel momento no se desaparecería cuando saldría al “camino de verdad”?

Le dije que no sabemos que sucederá pero que había un 80% de probabilidad que los resultados serán duraderos. Entonces, le pedí que a la siguiente sesión maneje ella, todas las 40 millas hasta mi oficina, y de vuelta. De alguna manera sentí que ahora ella sería capaz de hacerlo, y que sería un paso importante en la preparación para solucionar su fobia a los aviones en la siguiente sesión. Le hice prometer, de todos modos, que si se sintiera nerviosa manejando, detuviera el coche a la orilla del camino, e hiciera tapping sobre el miedo hasta cuando éste bajara por lo menos a un 2. Louise dijo que sí y se desapareció. ¡Se movía con una velocidad increíble!

La semana siguiente ella llegó, después de haber manejado las 40 millas completas. Sin madre. Se sentó, me miró con su mirada intensa fija y me contó que durante el viaje en que manejaba ella sola, no obstante tuvo que “¡parar para hacer tapping!”. Ella fruncía el ceño cuando dijo esto, como si el método le hubiera decepcionado. Yo le pregunté si haciendo eso le había ayudado – ¿Había podido ella bajar su nivel de angustia? Ella asintió pero parecía dudosa. El hecho de que ella nunca hubiera podido antes conducir sola para esa distancia, y sobre los puentes también, al parecer no le prestaba demasiada importancia. Debía aprender que este tipo de efecto “ápice” (o de negación) es típico de ciertos clientes, aunque ciertamente no de otros.

Cuando le pregunté a Louise si durante la semana pasada tuvo sus habituales temores acerca de la muerte de su madre, ella parecía desconcertada. No, ella creía que no. Realmente no había pensado en ello. ¿Qué tal sus temores de estar sola en el bloque de oficinas donde ella trabajó? De hecho, dijo, ella había permanecido allí una tarde para terminar sola algún trabajo, y no había notado ningún temor en todo. Hasta allí la cosa iba bien, a pesar de que Louise no reconoció su progreso. Comenzamos con la fobia hacia el avión, que resultó tener múltiples aspectos. Louise tenía miedo de ir lejos de casa, de estar en una ciudad extraña para ella, de estar en un lugar cerrado, de estar en cualquier lugar donde ella estaba fuera de control o se sentía "atrapada", de alturas, de un accidente de avión, de la sensación de "caída" cuando el avión sube o baja. Ya se imagina que le asustó.

En las pocas sesiones que quedaron eliminamos estos miedos uno por uno, y Louise pronto empezó a sentirse cómoda con la idea de volar – por lo menos, cuando lo comentábamos en mi oficina. Entonces, le di algunas tareas para hacer en casa. Tuvo que ir al aeropuerto y mirar los aviones despegando y aterrizando, eliminar haciendo tapping cualquier angustia que apareciera mirándolos, y luego pasar a la taquilla de billetes y eliminar las angustias que surgieran.

Cuando Louise regresó la semana siguiente, tuvo en su cartera los billetes de avión a Australia. Al hacer tapping para bajar sus angustias en el aeropuerto ella había tenido un impulso repentino para comprar los billetes. ¡Ella había tomado la decisión de IR! Nuestro trabajo en este asunto fue ahora casi completo, sólo unos pocos detalles quedaron por limpiar y Louise partiría, con entusiasmo, para costas lejanas.

O así lo pensé.

La noche antes de su salida recibí una llamada de teléfono desesperada de Louise. "Dr. Carrington, estoy terriblemente asustada!" Pregunté si sus temores acerca del viaje de avión habían regresado, sintiéndome bastante segura que esto fue el caso. ¡Oh, no, dijo, se sentía absolutamente bien sobre el viaje, era que le asustó el hecho de que no estaba llorando al despedirse de sus padres, y el hecho de que no tuvo miedo de dejar a su madre. Ella quiso saber si fue "normal" no estar llorando en este punto y estar sintiéndose bien acerca de irse sola – o si fue un "presagio malo".

No perdí mucho tiempo en asegurarle que era “normal” para una mujer de 32 años no llorar cuando sale a un viaje de avión de una semana sin su madre. Simplemente empezamos a hacer tapping por su miedo de “no tener miedo” y su miedo de “no llorar”, y bajamos la intensidad de ambas emociones a través del teléfono. Louise ahora se sintió bien y estaba lista para partir a Australia, y, efectivamente, partió.

Pasó una semana y media, cuando al llegar a Estados Unidos me llamó, y me contó sin aliento lo que pasó. Si yo hubiera creado una carrera de obstáculos para poner a prueba la fuerza y la eficiencia del tapping, yo jamás podría haber soñado una tan eficiencia. He aquí el viaje de Louise, según me lo contó.

Cuándo el avión había dejado el aeropuerto para Chicago, ella había experimentado sorprendentemente poco temor, como una o dos veces tuvo que hacer tapping, eso fue todo. Cuando llegó a Chicago y tuvo que esperar una hora entre los dos aviones – en una ciudad desconocida y ella sola – aún no experimentaba problemas.

Fue sólo después de que el avión despegó rumbo a Los Angeles que las "pruebas" de la naturaleza empezaron. Cuando eran alrededor de una hora del aeropuerto de O’Hare, el piloto anunció sobre el altoparlante que los pasajeros debían sujetar sus cinturones de seguridad y permanecer en sus asientos porque uno de los motores del avión “está encendido”. Dijo que se volverían al aeropuerto de O’Hare y "tratar de aterrizar", sin embargo quizás tengan que hacer un aterrizaje forzoso en un campo ya antes y ellos "no deben estar preocupados" si esto sucediera (!).

Según Louise, al escuchar este anuncio "la gente empezó chillar y orar en los pasillos y algunos vomitaban". Pero, ella me dijo indiferentemente, fue uno de los pocos que no tuvieron pánico.

Sin embargo ése no era absolutamente el final de sus pruebas. Después de unas pocas horas esperando en O’Hare, los pasajeros fueron puestos en otro avión que se dirigió a Los Angeles. Pero en vez de partir allí directo, fueron informados que el avión aterrizaría temporalmente en la Ciudad de Salt Lake con ninguna razón dada para esto. Cuando aterrizó, Louise miró a un equipo médico de emergencia subir al avión, pasando diez asientos detrás de ella, y quitando el cuerpo de un hombre que había muerto de un ataque del corazón durante el vuelo – se supone que el incidente anterior del fuego lo había traumatizado. Louise me dijo que se sentía mucha pena por el hombre cuando se dio cuenta de lo que había sucedido, pero que todavía "no tuvo pánico".

Pero todavía no terminó la prueba. Finalmente ellos aterrizaron en LA para descubrir que habían perdido su conexión a Australia porque el avión transoceánico no había podido esperar por tantas horas de atraso. La línea aérea anunció por consiguiente que pondrían a los pasajeros en un motel a su costo de modo que pudieran subir a otro avión por la mañana. Tendrían que pasar la noche en LA.

Louise siempre había tenido miedo de estar en una ciudad extraña. Ahora ella estuvo en una ciudad extraña bajo lo que sólo puede ser descrito como circunstancias bastante extrañas. Ella manejó esto sin dificultad. Ella había estado sentada al lado de una mujer agradable en el avión y las dos decidieron salir a cenar juntas en Los Ángeles. Louise olvidó tener miedo de una “ciudad extraña” y la parada fue muy bien.

Su nuevo avión partió en la mañana siguiente para Australia, y Louise describió su vuelo sobre el Pacífico como "una brisa" porque sucedió poco, había sólo un océano tranquilo para mirar.

Ella entonces pasó una semana maravillosa con Ted en Australia y tuvo un viaje fácil y agradable a casa.

Cuando ella me llamó para contarme el viaje, estaba feliz con ello, pero tuvo (¡sorpresa, sorpresa!), una vez más desagradables desacuerdos con su madre. Había claramente mucho más trabajo terapéutico por hacer. Toda Roma no fue construida en un día, como dicen.

Sin embargo, desde entonces volar no fue un problema para Louise, ni conducir en carreteras, ni permanecer en la oficinas después de las horas de trabajo. Su promoción de la compañía el año siguiente requería que ella viajara en nombre la compañía por todo el mundo, y Louise tomó su paso grande. Ahora, diez años más tarde, Louise, casada y con dos hijos y en un alto cargo ejecutivo en su empresa, ha viajado extensamente por avión. Desde este tratamiento y no tuvo ninguna preocupación. Es como si nunca hubiera tenido un miedo incapacitante.

Uno de los aspectos más interesantes de la experiencia de Louise es que allí parece haber habido una permanente obliteración de su fobia – diez años son más que los 7 años de "intervalo de curación" decretado por medicina. Durante este tiempo, las memorias negativas anteriores de Louise acerca de aviones han sido sustituidas por un montón de memorias positivas. Ella ha experimentado tantos viajes exitosos, fáciles, cómodos en aviones después del tratamiento de tapping que su reacción anterior ahora es solamente una memoria lejana. No hay nada como una acumulación de memorias buenas para aniquilar las negativas – en este caso, al parecer, permanentemente.

¡Con deseos buenos a todos ustedes!
Pat Carrington

Traducido por Ida Kiss Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. http://blog.exito-con-eft.com

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