Una fobia a las alturas en Polonia, con la clásica respuesta Ápice - AHEFT

Recientemente, Ann Adams viajó a Polonia para visitar a Michal, su “hijo” polaco. Durante la visita, trató la fobia de éste a las alturas, algo que no le resultó nada fácil. Tomad nota de las características que presenta este caso...

1. Michal no quería saber nada de la frase de preparación, por lo que Ann prescindió de ella y, aún así, fue un éxito. No siempre es necesario emplear todos los elementos del proceso de EFT. Los incluimos todos como parte de la receta básica, porque nunca se sabe qué es lo que podemos necesitar. Sólo conllevan unos segundos y es mejor pecar por exceso que por defecto.

2. Ann emplea la técnica de "hacer tapping mientras se habla", en la que Michal describe sus miedos mientras hace tapping. Es una forma muy eficaz de sintonizar con el problema, algo necesario al emplear EFT.

3. El proceso completo de EFT se realizó sin que Michal tuviera que acercarse a las alturas. Sin embargo, su fobia había desaparecido por completo cuando, más adelante, se encontró en lugares elevados.

4. Su respuesta a esta extraordinaria mejoría es un ejemplo clásico del efecto Ápice. Su explicación es, simplemente, “Supongo que se me pasó."
Por Ann Adams

Michal es mi “hijo” polaco. Vivió con nosotros durante un año, hace tres años, como estudiante de intercambio. Este verano tuve la oportunidad de visitarles a él y a su familia en Polonia. Pelirrojo, con la cara llena de pecas, grandes ojos azules y una sonrisa traviesa, tiene 19 años, pero sigue sin aparentarlos. Trabaja a tiempo completo en un banco y va a la universidad en Varsovia. Michal es el típico estudiante muy serio, que trabaja duro, al que los profesores adoran. De hecho, es demasiado serio. A menudo, intentaba que se soltara y NO fuera TAN serio.

Sin embargo, a Michal le daban miedo las alturas. Todo iba bien si había una barrera de seguridad y podía mantenerse a distancia. Pero si se encontraba cerca de algún tipo de altura considerable y sin protección alguna, adquiría una tonalidad verdosa y se negaba a acercarse. Durante una salida, mientras vivía con nosotros en Estados Unidos, viajamos en coche a un lugar con vistas al Little River Canyon en Georgia del Norte. El resto de los participantes se sentó en un saliente a cerca de un metro de una formación rocosa de unos tres metros de ancho. De hecho, era un lugar seguro en el que sentarse. Sin embargo, tras el saliente de tres metros de ancho había una GRAN caída.

Michal se negaba a acercarse a menos de doce metros de donde nos sentamos. Se paseó por la parte posterior de la zona durante media hora hasta que nos cansamos de estar sentados y nos dirigimos hacia donde se encontraba paseando. Entonces, hicimos una excursión por la zona boscosa cercana. Michal nos recordaba constantemente lo peligrosa que le parecía la situación que acabábamos de vivir.

Cuando empecé a interesarme por la psicología energética, le envié a Michal mensajes sobre mis experiencias y éxitos y le expliqué que podríamos trabajar su miedo a las alturas cuando le visitara en Polonia. Me di cuenta de que había conseguido despertar la curiosidad de este joven tan serio, porque en la primera ocasión que tuvimos de hablar a solas sacó el tema a colación. "Dijiste que podrías solucionar mi fobia a las alturas," (éstas no habían sido mis palabras exactas, pero lo dejé pasar).

Le había escrito acerca del proceso de EFT, pero me dijo que prefería esperar a que estuviera con él para enseñárselo, y así podría “hacerlo correctamente". Repasé con él los pasos del proceso. Estuvo de acuerdo en que le parecía absurdo, pero que se mostró dispuesto a intentarlo, exceptuando la “parte en que hay que hablar”, refiriéndose a la frase de preparación. No tengo por costumbre presionar. He comprobado que este proceso resulta muy útil y relajante, incluso sin la frase de preparación. (Les enseño el proceso a los residentes del centro para niños con trastornos emocionales graves en el que trabajo, para que puedan emplearlo en la privacidad de sus habitaciones. Trabajo como administradora, no como terapeuta, y en esencia trato con los trastornos más inmediatos de los residentes.)

Sin embargo, Michal mantiene relación conmigo desde hace tiempo, una relación cercana, basada en la confianza, pero aún así se negó incluso a dejarme decir las frases de preparación en su lugar. Entonces, para empeorar las cosas, dijo que no podía trabajar con ningún contratiempo relacionado con la altura, ya que no se encontraba en esa situación en ese momento. Le recordé el incidente de Little River Canyon, y reconoció que entonces le había preocupado la posibilidad de que nos cayéramos, pero que era algo que en ese momento ya no le alteraba. Su lenguaje corporal expresaba algo distinto. ¡Supuse que era lo más cercano a una valoración en la escala del 0 al 10 que podría obtener!

Le conté que hablaríamos acerca de ese incidente y de otros relacionados con la altura, mientras hacíamos tapping en los puntos. Hice la secuencia de tapping repetidamente con él durante varios minutos, mientras le hacía hablar acerca de diversas situaciones en las que se había mostrado temeroso a causa de la altura. Cuando agotó todos los incidentes relacionados con la altura, le sugerí que cerrara los ojos y se imaginara que estaba de nuevo en Little River Canyon, caminando lo más cerca posible del lugar en el que nos encontrábamos sentados. Dijo que calculaba que se encontraba a casi dos metros de distancia respecto a nosotros. Afirmó que no deseaba acercase más, porque podría tropezar (de nuevo su naturaleza conservadora). Cuando le dije que se trataba de una mejoría importante respecto a los doce metros reales, negó haber estado tan lejos. Afirmó que había tenido ese problema desde la infancia y que probablemente siempre sería así. Estuvimos de acuerdo en que la verdadera prueba sería cuando se hallara en una situación que implicara encontrarse en las alturas. Su madre entró en la habitación y anunció que la cena estaba lista y no volvimos a mencionar EFT ni las alturas.

Cuatro días más tarde, visitamos la mina de sal en funcionamiento más antigua del mundo, en las afueras de Cracovia. ¡Resultó una visita fascinante, incluso en polaco! Sin embargo, lo más fascinante fue la falta de reacción por parte de Michal a una altura que implicaba un descenso de una hora y media por la cavernosa mina de sal. Además, el día siguiente, en Cracovia, subió las escaleras de un campanario. La vista de la hermosa ciudad fue una verdadera delicia. Michal y yo contemplamos el paisaje desde arriba, apoyados uno junto al otro en la baranda. Durante el camino de bajada por la empinada escalera de 400 años de antigüedad (y de una altura de 5 pisos), le señalé que no parecía preocupado por todas las alturas a las que había estado expuesto. "Oh, en realidad nunca fue tan malo," afirmó, "supongo que simplemente se me pasó."

¿Quién sabe?
Ann Adams

Traducido por Eva Llobet Martí

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