“¡Tengo tanto miedo a las arañas que no puedo ni soportar que las toques!!! - AHEFT


De Gary Craig

Hola a todos:

Este caso es importante porque investiga una situación en la el cliente está actualmente progresando aunque su reacción parezca lo contrario. Esto ocurre mucho más a menudo de lo que crees y se centra en el tema del “Miedo al Miedo”, que significa el miedo a que el miedo vuelva a aparecer. Esto, por supuesto, es un tema aparte pero cuando ocurre se tiende a sacar la conclusión de que tapping “no funciona”.

Hace tan solo unos meses, di una sesión introductoria de tapping a varios centenares de personas en el Norte de California. Durante el descanso, 20 ó 30 personas se colocaron a mi alrededor para pedirme más información. Una señora de este grupo, me desafió con el siguiente planteamiento…

“Tengo tanto miedo a las arañas que no puedo soportar ver que las tocas”. Cuando decía esto, su cuerpo se estremeció lo cual dejaba de manifiesto su miedo.

Acepté su reto y delante de todos, me puse a aplicar tapping. Pero como estaba delante de tanta gente y sólo disponía de unos minutos, comencé con el siguiente pre-planteamiento…

“Como no hay arañas en esta sala, no podremos comprobar los resultados al final. Pero quizás en el poco tiempo del que disponemos, podemos suavizar tu reacción tan intensa al mero pensamiento en arañas (ella se estremeció otra vez). Ese sería un buen resultado dadas las circunstancias.”

Sabía que igual se podría conseguir más (probablemente) pero no quise ponerme el listón muy alto. Debo admitir que me “curé en salud” pero tenía que ser así, dado el sitio. Tenía muy poco tiempo, era un cliente que presentaba un gran desafío, el tema era intenso y el público esperaba que ocurriese algo mágico (ya habían visto algo sorprendente durante mi presentación). Cualquier terapeuta en su sano juicio hubiera llevado a cabo este caso en una sesión privada después del seminario. Sin embargo, nunca he tenido fama de cuerdo o de demasiado inteligente. Además, mi intuición me decía que siguiera adelante con ello.

Como prueba inicial, moví mis dedos como si fuera una araña, justo delante de su cara. Su reacción fue saltar. Se puso la mano en el corazón como queriendo acallar sus latidos y me miró no dando crédito a que yo fuera tan insensible con su problema. Mal comienzo.

Por fin, comenzamos aplicando tapping de una forma general y global, con el objetivo de disminuir su extrema intensidad.

“Aunque tengo esta reacción…”
“Aunque no me gustan esas cosas…”
“Aunque me sobresalto con facilidad…”

A continuación, para hacer una prueba, moví mis dedos otra vez como la había hecho antes y ella comentó que estaba bien. Ha habido Avance. Puse los dedos más cerca de su cara y empezó a reaccionar, aunque no tan fuerte.

Hicimos tapping con más detalle.

“Aunque me dan miedo las arañas…”
“Aunque esos dedos en forma de araña se mueven tan cerca…”
“Aunque me da miedo que una araña ande por encima de mi…”

Hice de nuevo la prueba con mis dedos, acercándolos a 15 cm de su cara y ella se sentía bien, aunque parecía aprensiva. En este momento, vi que su aprensión era un tipo de “Miedo del Miedo”. Quiere decir esto que el auténtico miedo había desaparecido y ahora ella estaba preocupada de “llegar demasiado lejos con esto” porque sabía lo que le aterrorizaban las arañas. Se encontraba ahora ante algo desconocido. Ya que su fobia a las arañas había estado siempre ahí desde la primera vez que la sintió y la parecía imposible que desapareciera. Así que tenía Miedo del Miedo

Después la pregunté por el recuerdo más fuerte sobre las arañas que hubiera tenido y me dijo que no había tenido problema con ellas hasta hace aproximadamente cinco años cuando debido al viento, la había venido una araña a la boca. Comentó, “me la tragué” y empezó a temblar de nuevo cuando lo estaba contando. Observo, sin embargo, que la reacción no era tan intensa para ser un problema que no había salido a la luz.

Continuamos

“Aunque me tragué esa cosa…”
“Aunque todavía la siento moverse en mi garganta…”
“Aunque está poniendo huevos en mi estómago…”

Ella se estremecía con estas frases, aunque cada vez menos según hacíamos tapping

A continuación, volví a mover mis dedos cada vez más cerca de su cara. Ella estaba bien, aunque parecía evidente que estaba aprensiva sobre lo que PODRÍA suceder (el miedo a que volviera otra vez el miedo). Incluso recorrí mis dedos por su cara como si fuera una araña. No hubo reacción. Como nos quedaba poco tiempo, la pedí que imaginara gráficamente “como se tragaba la araña”. Lo hizo sin ninguna reacción.

A pesar de todo esto (tardamos unos 8 minutos), ella continuaba sin convencerse, aunque el público estaba bastante impresionado. Para ella, la verdadera prueba era una araña REAL, no mis dedos. Tiene razón, por supuesto. Se deben hacer las pruebas en circunstancias. Mi experiencia, sin embargo, me decía que existía una razonable posibilidad de que una araña de verdad no la diera más miedo que un par de calcetines. Si estuviera equivocado, sencillamente podríamos retomar el tapping con nuevos aspectos que se fueran presentando.

Con cariño, Gary

Traducido por María Jesús García

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