¿Era la fobia a los gatos el problema de raíz? - AHEFT

Jaqui Davis, del Reino Unido ayuda a una amiga con un intenso miedo de los gatos. A medida que el caso era tratado, sin embargo, uno y otro evento específico fueron saliendo a la luz. Este caso nos muestra cómo un buen trabajo de investigación puede hacer la diferencia en EFT.
Por Jaqui Davis, Consejera Homeópata

Hola Gary,

El otro día he tenido una magnifica experiencia con EFT. Una amiga, Sandy, vino a una sesión de “Agua Detox”, y estando sentada con sus pies en el agua me comentaba que su hija sufre de una “inflamación anquilosante de las vértebras”, Le pregunté hacía cuánto tiempo que su hija sufría dicha enfermedad y si hubo un suceso en particular que lo había causado. Sí lo hubo, y le dije que a lo mejor yo le podía ayudar con EFT. Ella no lo creía pues su hija había intentado cientos de terapias naturales, y ninguna había funcionado. “¿De todos modos, de qué se trata?”, preguntó ella.

Le conté a Sandy en qué consistía EFT, pero ella no se convenció. Como me di cuenta de que ella tenía “fobia a los gatos”, le dije que podríamos intentar curar eso, y luego ella podría entender mejor EFT y así poder comentar con su hija acerca de EFT.


Así que empezamos con su “fobia a los gatos”, el cual ella calificó en una escala a 1.000. No llegamos a ningún punto con eso pero ella comentó que si un gato entrara en la pieza, ¡ella saldría inmediatamente de allí!. ¿Podía ella conectarlo a un incidente específico? Sí. Ella tenía 18 años, estaba en la Universidad y fue a ver a una amiga. El camino era un corredor oscuro y ella estaba buscando la llave de la luz cuando un gato se le enrolló en las piernas. Ella lo sintió como “amenazante” y “demonio”, así que trabajamos sobre esas palabras y fue el punto clave para el éxito.

Ella no quería que la tocara y “¡NO ME GUSTA QUE LA GENTE ME TOQUE!”

“OK, ¿te interesa si diversifico un poco? ¿Hay un incidente específico que te hizo sentir que no querías ser tocada?”, pregunté.

Ella respondió rápidamente- Sí, ella había ido a Lourdes y, luego de tomar un baño, una asistente vino a ayudarla a vestirse y la rodeó con sus brazos desde atrás, lo cual Sandy consideró “en una forma inapropiada”. Ella usó las palabras “abusada”, y “culpable” de no haber puesto a conocimiento de las autoridades el incidente. Trabajamos en esas palabras, aparecieron las lágrimas y empezaron los suspiros. Genial, estábamos yendo a alguna parte.

OK. De vuelta a la “fobia a los gatos”- repentinamente estábamos obteniendo resultados aquí también. Ella ya estaba en el estado de “miedo en la oscuridad” antes de que el gato rodeara sus piernas, así que trabajamos en esto.

Así, para hacer corto el cuento, cuando Sandy se fue, ella estaba ya en el punto que, si hubiera un gato en la pieza, ella estaría feliz, siempre y cuando el gato no invadiera su espacio. Todo su comportamiento había cambiado. Yo estaba esperanzada de que el gato del vecino pasara en frente a ella cuando salía del consultorio, ¡pero no apareció para nada!

La vi a Sandy unos días después, y ella me dijo que había visto un gato en las cercanías y ella pensó que prácticamente había superado su fobia, cuando desapareció. Ella le contó a su hija que pareciera que EFT estaba funcionando, y si lo hacía, ella quería que su hija me viera.

Ayer recibí un correo electrónico de Sandy que decía “Adivina qué, acaricié un gato hoy, ¿qué te parece?” ¡MAGICO!!!

Así que estoy esperando que haga una cita para ayudar a su hija con la ¡“inflamación anquilosante de las vértebras”!!

Hasta luego.
Jacqui Davis
(Consejera Homeópata)

Traducido por Sonnia Arzamendia

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