¡Los Tres Campistas Felices! - AHEFT

Rob Nelson trabajo con una niña y una mujer en una excursión a las montañas, ambas con miedo a las alturas. Las 2 eliminaron sus miedos y, como suele suceder, la niña pudo soltarlo más fácilmente.

Por Rob Nelson
www.TaprootsEnergyPsychology.com
California

La semana pasada mi hija tuvo cuatro días de clases en la naturaleza en el Parque Nacional de Yosemite. El segundo día ayudé haciendo de carabina con un grupo de ocho niños. Comenzamos nuestra excursión por un camino bastante escarpado hacia la cima de las cascadas del Yosemite, pero una niñita “Anna” de 9 años estaba retrasando mucho el grupo. No hacía más que repetir que “odiaba las alturas” y quería volver abajo inmediatamente. Anda muy, muy despacio y eso con el profesor cogiéndole la mano.

Cuando paramos para hacer un descanso, pude ver que el profesor estaba frustrado y perplejo, así que le pregunté a la niña si quería que la ayudara a liberarse de su miedo. La comenté que ese era mi trabajo habitual, que sería muy fácil y que no la dolería en absoluto.

Tras dudarlo un poco, estuvo de acuerdo e hice tapping en el punto de kárate con la siguiente frase de inicio:
“Aunque tengo este miedo a las Alturas, soy una buena niña”

Hicimos tapping en la secuencia abreviada de puntos con “este miedo a las alturas” paró a mitad de camino, otro niño gritó “¿quiere alguien mi manzana?” distrayendo por completo a Anna.

La pedí que me prestara atención para poder terminar una ronda completa de tapping, sin embargo cuando la pregunté sobre su miedo, me dijo con voz muy segura: “se ha ido”.

¡Y así era!, ¡no tuvo más problemas durante la excursión!

El otro cuidador estaba muy contento con este éxito. Me preguntó si EFT sólo funcionaba en niños. Esto me hizo reír porque raramente trabajo con niños en mi práctica habitual. Me contó que su esposa “Jane” tenía una fobia severa a las alturas y quedamos en que trabajaría con ella a la mañana siguiente cuando estuviéramos de regreso en el camping.

Cuando le pedí a Jane que pensara en las alturas de una forma genérica, me dijo que sentía una ansiedad de 8 sobre 10. Una ronda de tapping sobre “este miedo a las alturas” sólo pudo bajarlo a 7 (no era una mejora importante). Le añadí el 9-Gama, pero no consiguió un gran cambio.

La pregunté cómo sabía que era un 7 y me dijo que sentía un gran peso en su corazón. Así que empezamos a hacer tapping en “este gran peso en mi corazón”, tras seis o siete rondas conseguimos que bajara a cero. ¡Tuve que ser persistente!

Tras ello, la pregunté sobre situaciones específicas que habían despertado este miedo. Escalar a lo alto de una escalera para subirse al ático, era una de esas situaciones. Especialmente el sentimiento de caerse de espaldas. Empezó de nuevo en 7 pero sólo le llevó tres rondas que incluían “este sentimiento de caerme de espaldas”.

El siguiente recuerdo que tenía era una carrera con su hijo durante el carnaval. Aunque la carrera “era” sólo a 4.5 metros de altura y ella confiaba lo suficiente en ella como para poner allí a su hijo, estuvo llorando todo el tiempo y muy avergonzada por su miedo.

Me fui a su punto de kárate y dije:
“Aunque estaba asustada por esa tonta carrera de niños...”
y en ese momento, se puso a reír. Se reía cada vez más, hasta que empezaron a saltársele las lágrimas. Su esposo me miraba atónito. Estoy acostumbrado a los suspiros y bostezos, pero esto era una gran liberación de energía. No pasamos de la frase de inicio porque ella dijo que se le había ido toda la ansiedad.

La pedí que se imaginara vívidamente varios escenarios como estar en un acantilado, en lo alto de una escalera tambaleante, etc. Me dijo que tal vez podía llegar a un 2, por lo que hicimos una ronda más de tapping.

Afortunadamente había una gran roca escarpada a la derecha del camping. La hice subirse a lo más alto, aproximadamente a unos 3.30 m del suelo. Ninguna ansiedad. Hice que su marido sujetara su abrigo mientras ella ponía el pie derecho en el borde y cerraba los ojos. La hice que se imaginara que estaba al borde de un precipicio. Nada de ansiedad.

Me había llevado casi una hora (no fue un milagro de un minuto esta vez) pero podemos decir que fue todo un éxito.

Esa tarde su esposo vino a mí y me dijo que tenía “evidencias fotográficas” en su cámara digital. Las fotos mostraban a Jane en el borde mismo del escarpado camino de las cataratas de Vernal, manteniéndose a un paso de la caída (que es una precaución normal). Estaba muy contento, pero no fue hasta el día siguiente, cuando subí por ese camino yo solo, cuando me di cuenta del éxito que había tenido.

¡Ahora puedo decir que somos los tres felices campistas!
Rob Nelson
www.TaprootsEnergyPsychology.com

Traducido por Silvia Ovejero