Fobia por quedarse atrapado se resuelve con EFT - AHEFT

Un enorme jugador de futbol americano quedó atorado en un aparato de resonancia magnética y tuvo que romperlo para escaparse, ileso pero con fuertes secuelas emocionales. Pat Carrington, Master en EFT, lo ‘encontró donde estaba’ en sus prejuicios respecto de la terapia, para acompañarlo de salida de su atrapamiento.
Por la Dra. Patricia Carrington

Hay un dicho en las agencias de servicios sociales que dice, "Siempre encuentre al cliente en donde sea que esté." Recuerdo a mi primer supervisor clínico hablándome de eso. Se refiere más o menos al concepto de que como terapeutas, no debemos imponer nuestras propias ideas al cliente o esperar que ellos quieran para sí mismos lo que nosotros queremos para ellos – tenemos que encontrarlos donde ellos están. El siguiente caso de Víctor ilustra la sabiduría del "encontrarse con el cliente allí donde esté", así como el uso eficaz de hacer "los deberes de EFT" entre las sesiones.

La persistencia de Víctor con las tareas de EFT entre las sesiones de terapia fue admirable. Fue su diligencia en desarticular a todos y cada uno de los detalles de su fobia preocupante, lo que le ayudó a limpiar completamente el problema.

Este enorme hombre joven, me había sido remitido por su centro de asesoramiento estudiantil de una prestigiada universidad, donde era un miembro destacado e importante (el número uno como se vio después) del equipo de fútbol de la universidad. El centro de asesoramiento había probado con Víctor, todos los encuadres de tratamiento de conducta y psicodinámicos estándar sin éxito. El psicólogo jefe me conocía y sabía que yo siempre estaba intentando con "nuevos enfoques", así que me lo envió. Nadie podía pensar en algo más que hacer para él.

Cuando Víctor vino a verme, estaba tan nervioso que apenas podía permanecer sentado en una silla mientras me contaba su historia. Saltaba, daba vueltas, iba y venía y luego volvía a sentarse. Su cara estaba roja. Estaba sin aliento. Hablaba tan rápido que tuve que escuchar con la mayor atención para entender todo lo que decía. Más tarde descubrí que algunos de estos "hiper" comportamientos eran exactamente típicos de Víctor. Por naturaleza es una persona intensamente activa, ambiciosa, y directiva.

Sin embargo, su nivel normal de intensidad estaba exagerado en gran medida por su angustia de verse - un hombre robusto que había pensado que podría vencer todos los obstáculos - aterrorizado hasta el punto de temblar y casi desmayarse cuando tenía que conducir (o incluso cuando estaba manejando) a través de túneles, o cuando se encontraba en cualquier espacio cerrado, como la cabina de un avión. Nunca antes en su vida había sentido ningún temor irracional, sino que siempre había sido audaz y valiente.

El origen del problema de Víctor estaba claro, pero hasta ahora había resultado imposible de limpiar. Varios meses antes había sufrido una grave lesión en el hombro durante el fútbol, que lo había descalificado para el equipo y por la que tuvo que recibir tratamiento médico intensivo durante varios meses. En el transcurso, su médico le había ordenado una resonancia magnética para determinar el alcance de la lesión.

Cuando Víctor entró en el aparato de resonancia magnética - un dispositivo como un túnel estrecho en el que uno se encuentra encerrado, mientras se movía lenta y mecánicamente a través del túnel – tuvo que ser literalmente estrujado en él para que su torso amplio pudiera encajar en el espacio. Mientras avanzaba por el túnel sobre su espalda, el aparato se detuvo de repente y no se abrió, no importa con cuánta fuerza el personal lo intentase. En sus propias palabras, "¡me quedé atrapado en la maldita cosa y no me podían sacar! ¡No me podían sacar!"

Aterrado por el hecho de que no podía moverse, Víctor había realizado un esfuerzo masivo y usado todas sus fuerzas (mientras gritaba "¡hagan algo!") y de alguna manera pateó, giró y empujó con fuerza suficiente como para romper el aparato y salir gateando.

Él no sufrió ningún daño físico en este evento, pero estaba muy conmocionado por lo cual desde entonces no había sido capaz de acercarse a un túnel de cualquier tipo (por pequeño que fuera) o quedarse confinado en un espacio pequeño sin entrar en pánico. Ni la aplicación de la desensibilización sistemática, o cualquier otra técnica de la terapia, había sido capaz de disminuir este terror.

A este punto, Víctor estaba desesperado por encontrar una solución, así que cuando le dije (como se hace regularmente en estos casos) que tenemos ahora "nuevas técnicas para tratar traumas como este que son capaces de lograr cosas que los métodos antiguos no podían manejar en absoluto", y que este método ha sido utilizado con éxito en "Viet Nam con veteranos que tenían flashbacks desde hace 25 años que nada más podía dominar", una mirada de determinación cruzó por su rostro. Yo supe que él iba a poner todo de su parte para el esclarecimiento de este problema. Su fuerza para ayudarse a sí mismo era tremenda, tal como lo había sido cuando rompió el aparato de resonancia magnética para liberarse.

La cura de Víctor no fue una maravilla de un minuto. Nos tomó más de dos meses y medio con dos sesiones semanales de terapia, para que él llegara al punto de poder ocuparse de su vida sin temor. Al parecer el trauma estaba profundamente integrado, quizás dentro del contexto de otros traumas olvidados del pasado. Pero nunca hemos contado con esta posibilidad porque Víctor no estaba interesado en absoluto en profundizar en el pasado o en profundizar en absoluto, para el caso. Su acercamiento era directo, práctico y al grano. "Vamos a hacer lo que tenemos que hacer y acabemos con esto", era su filosofía. Las palabras de mi supervisor sonaron en mis oídos - "Conecte con el cliente allí donde esté." Esa es la forma en que lo hicimos.

Master EFT, la Dra. Patricia Carrington

Traducido por Ana Maria León - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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