Sanando el niño interior de mi hijo - AHEFT

En esta emocionante historia, Antonia Lucas nos relata cómo ayudó a su hijo a contactar con su niño interior y hacerle sentirse a salvo y protegido. EFT le ayudó a superar su timidez y miedos y liberar toda la represión que llevaba dentro. Gracias Antonia por compartir con todos esta experiencia tan personal. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..
Por Antonia Lucas

No me había animado a contar mis experiencias con EFT hasta ahora. Espero que este relato ayude a otros.

Desde que hace más de 6 meses inicié el aprendizaje de EFT, estoy como loca. Esa es la palabra. Contagio a todo el mundo con esta nueva técnica, al que se deja, claro está, porque aprendí bien de mi profesora que el permiso es importante y sobre todo, como todo lo que desconocemos de nuestro cuerpo causa inseguridad y miedo, pues veo que la persona que quiera practicar EFT tiene que querer, ante todo, probar si es capaz de auto-sanarse.

Ya lo he practicado conmigo en muchos aspectos de mi infancia. He perdonado por ejemplo a mi padre, que me hizo sentir que no valía para las matemáticas porque me equivoqué en una cuenta de la que dependía que cobrara un trabajo que ya había realizado. Probablemente esto tuvo tanto impacto porque ya tenía recuerdos desagradables de la escuela, como dolor de cabeza, cambios de colegio por el estrés escolar. En fin que su reacción fue tan brusca, que a día de hoy siempre que tengo que tratar las matemáticas me pongo tensa como un gato. Concentrada al extremo, me cambia hasta la cara, se me pone seria y triste.

He tratado varios recuerdos y todavía tengo que seguir llorando y suspirando con las "fotos" como yo las llamo de mi álbum personal, las que me trae EFT a la consciencia. Es curioso como he descubierta que esta incapacidad instalada desde mi infancia hace que observe con preocupación cómo aprende mi hijo esta asignatura.

Me resulta tan familiar que me pongo nerviosa solo con tener que explicarle un quebrado. Tanto que he tenido que dejar de hacerlo porque el chaval no adelantaba y yo me sentía culpable por no saber tranquilizarme. Esto lo he aprendido con EFT. Estoy encontrando mis limitaciones y su origen, y al hacerlo puedo decidir cambiar algunos comportamientos.

Toda esta introducción era para contar como se dejó mi hijo hacer EFT hace tres semanas. Ahora tiene 14 años, plena adolescencia - no hace falta que explique más. Llevaba como 4 o 5 años diciéndonos a su padre y a mí que la gente se le quedaba mirando cuando iba por la calle y que no le gustaba. Indagamos sobre algunas cosas, por si le hubiera pasado algo con algún grupo de chavales, y nos dijo que nunca se enfrentaron con él directamente, solo que él veía como los gestos de la gente eran de enfado y odio.

Me preocupó bastante porque pensé que estaba obsesionado con ello y además su comportamiento iba cambiando hasta no salir de casa prácticamente. Hicimos un seguimiento escolar en el Instituto donde estudia y nos dijeron que era muy tímido y retraído, pero que era normal en su edad y que le dejáramos madurar.

El caso es que de vez en cuando nos comenta que tiene miedo a que su imagen no guste y que se siente ridículo cuando los niños más pequeños que él le hacen pasar miedo por no saber enfrentarse a esa situación. Ese fue el detonante para animarme y preguntarle "¿quieres que hablemos de tu imagen con EFT?" Me dijo que sí.

La primera vez solo pude hacerle dos rondas porque el punto karate le dolía muchísimo y se quedó dormido. Curioso pero verdad. Él no tuvo consciencia de que se estaba relajando hasta que le vi cerrar los ojos y apoyar la cabeza. Era pura tensión, aunque por fuera no lo aparentaba. Guarda todo tan dentro que tuve que esperar hasta otro día aunque creo que le dejé claro que se había relajado con tocarle en determinados puntos y que esto era muy útil para muchas cosas en su vida.

La segunda sesión me resultó mucho más placentera por el resultado, pero la verdad es que la experiencia fue traumática. Solo traté el miedo a salir a la calle, y con seis rondas logré que conectara al final con su "niño interior." No podéis imaginar cómo lloró, como se desahogó. Abrió la caja de la represión sin tener miedo a quién estaba delante.

Lógicamente, le dije que a pesar de ser su madre, en ese momento era más una persona que quería ayudarle y que iba a respetar todo lo que dijera e hiciera y que era confidencial. Insultó, dijo tacos, se vio de pequeño en el patio del colegio con el miedo en el cuerpo, criticado y dolido, muy dolido. Se odiaba por ser cobarde, por asustarse, por no saber defenderse, por tener miedo a que le hicieran daño. Todo eso salió. Antes de la última ronda, me dijo, “¡que pena mamá que no pueda verme con esa edad!” Y yo le contesté, ”¿quién te dice que no? Solo depende de tu imaginación y ahora puedes ir a ver a ese niño asustado, en el punto del patio donde tú sabes que está y que te vea. Sabrás que eres tú y a lo que vienes. Vas a abrazarle y a protegerle, porque ya tienes 14 años y él tiene que verte cómo te has puesto de grande y musculoso. Él tiene que saber que has crecido y que vas a ayudarle porque ahora ‘eres mayor.’ Tranquilízale y dile que le entiendes, que entiendes todo su miedo y su sufrimiento, pero que ahora tu estás ahí para protegerle. Que le perdonas por ser tan miedoso.”

Todavía me emociono cuando pienso en lo que nos pasó en esa sesión. Mi hijo consiguió poner su imaginación a trabajar a su favor y cuando terminé, me dio gracias por lo que estaba consiguiendo hacer. No sé desde cuando se siente así de vulnerable, pero ahora ha encontrado una herramienta que, días después me demostró que usaba. Cuando las circunstancias de la calle le parecen amenazantes, sin serlo en realidad, se tranquiliza hablándose a sí mismo, está tranquilizando al niño pequeño y eso es un éxito, es una manera de enfrentarse a lo que le asusta y a superarlo.

En fin, esta experiencia como la de otras personas es en sí misma un aprendizaje. Gracias EFT y a todas las personas que contáis vuestras experiencias porque me habéis enseñado más cosas y formas de usar EFT que el propio manual, al que valoro por cierto un montón.
Gracias.

Antonia Lucas