Miedo a coger mi gata en brazos - AHEFT

Por Carmen Guerra
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Como ya sabes, EFT es una técnica que puedes utilizar para “todo” como puede ser atraer el amor, la abundancia, el éxito o simplemente para liberar cualquier malestar emocional o físico.

Sin embargo a pesar de haber tratado temas muy diversos, él que más me gusta trabajar con esta técnica son los miedos. Quizás porque yo fui una persona que tuvo que superar muchos de ellos, o quizás simplemente porque los resultados que obtengo con los miedos no dejan de sorprenderme.

Tu peor enemigo no son los demás sino tú mismo. Bueno en realidad, para ser honesta no es exactamente tú mismo, sino tus propios miedos a través de esos pensamientos que una vez se instalan en tu mente no te dejan vivir en paz, te atormentan día y noche. Incontrolables pensamientos que te acompañan a todas horas allá a donde vayas. Miedos que te hacen la vida imposible, te paralizan, te dominan, te impiden no sólo ser tú mismo sino también vivir la vida que te mereces. Pero lo peor de todo es que algunos vienen de “fábrica” y por mucho que luches contra ellos siguen ahí inamovibles.

En realidad el miedo es un mecanismo de defensa que está ahí para protegernos de los peligros como lo muestra la siguiente definición “El miedo es un conjunto de sensaciones que se ponen en marcha ante situaciones que suponen una amenaza para nosotros”. ¡Muy útil!

¿Pero qué pasa cuando no existe ninguna amenaza y sin embargo nuestro cuerpo reacciona como tal? Pues que simplemente vives un martirio o un infierno según tu grado de miedo.

Estos miedos pueden ser de origen racional o irracional. Si los miedos son de origen racional, es muy fácil determinar los motivos que lo provocaron. Por ejemplo si tienes miedo a los perros, puede que ese miedo haya sido causado por la mordedura de un perro o hayas asistido a algún acontecimiento trágico relacionado con los perros. Por lo tanto cada vez que ves a un perro se te enciende automáticamente una “luz de alerta” que te avisa de que existe peligro. Se desencadenan entonces un conjunto de sensaciones y pensamientos en el cuerpo que te provocan “salir corriendo”, mientras tu cuerpo se enfrenta a un aumento del ritmo cardiaco, sudores, temblores, falta de aire etc… con pensamientos como “me va a morder”, “de aquí no salgo” etc.

Pero si los miedos son de origen irracional, ya todo se complica. Ya no conoces los motivos que han provocado ese miedo. Puede que haya sido por una situación vivida siendo pequeño, o puede que sea un “miedo heredado”. Desgraciadamente los padres sin saberlo, nos transmiten todos sus miedos. Cuando esto ocurre, sabes que ante tal situación tu cuerpo va a reaccionar de forma automática pero ignoras totalmente el porqué de esa reacción. En este caso, lo que ocurre es que los motivos que causaron este miedo están guardados en tu subconsciente y no en tu consciente como es el caso de los miedos racionales. Por eso tú no conoces los motivos de ese miedo, pero tu subconsciente sí.

Ante semejante panorama, tienes dos opciones. No hacer nada y seguir siendo el esclavo de tus miedos. O decir “Basta, fuera miedos”. Claro, que yo te aconsejo la segunda opción, pero ¡tengo una mala noticia! No basta con decirlo para que esos miedos desaparezcan y salgan de tu vida para siempre. Desgraciadamente para todos nosotros no funciona así; te puedes empeñar a repetir “ya no tengo miedo,” “puedo con este miedo”; puedes prepararte todo lo que quieras para enfrentarte a él y puede que por un momento creas que puedes vencerlo ya que las palabras tienen poder. Pero no podrás controlar esas sensaciones como pulsaciones, alteración en la voz, temblores, sudores…

Así que si realmente quieres liberarte de tu peor enemigo, te queda una carta por jugar y es utilizar EFT. Con esta técnica no sólo borrarás ese miedo de “un plumazo”, sino también todas esas sensaciones y pensamientos que le acompañan.

Para ello piensa en tu miedo y determina:

  • la causa o causas de tu miedo (racional o irracional)
  • tu nivel de miedo en una escala entre el 0 y 10 (10 siendo un nivel de mucho miedo y 0 ninguno).
  • las  sensaciones  que  sientes  en  el  cuerpo  (corazón  alterado,  piernas  y  manos temblorosas, sudores en el cuerpo…)
    • qué imágenes te vienen a la mente
    • qué pensamientos tienes con respecto a ese miedo

Con esas respuestas, crea una frase problema y una frase recordatoria que irás cambiando en las diferentes rondas que hagas.

Si tienes miedo a la oscuridad por ejemplo, la frase problema podría ser “aunque tengo miedo a la oscuridad, yo me amo y me acepto completamente”.

La frase recordatoria: “este miedo a la oscuridad que tengo desde que mi hermano me apagó la luz”.

Repitiendo la frase problema, empieza a hacer tapping en el punto karate. Con la frase recordatoria haz tapping en los otros puntos.

Una vez terminada la secuencia, mide de nuevo tu nivel de miedo. Si has notado algún cambio con respeto a las preguntas anteriores, crea una nueva frase problema y recordatoria. Recuerda trabajar cada uno de los cambios que vayas notando hasta conseguir que tu nivel de miedo esté a 0 o por lo menos a menos de 2.

Sé específico y persistente. Pero sobretodo recuerda que para que tu miedo desaparezca totalmente tendrás que dar con el problema raíz y trabajar con cada aspecto de tu miedo; mientras no sea así, tu miedo seguirá ahí, aunque sea de menor grado. Cuando lo hayas conseguido, serás libre para afrontar la vida con entusiasmo, alegría y poder. Porque si puedes con tus miedos, podrás con todo lo demás…

Para ilustrar este proceso me gustaría contaros el caso siguiente:

gataHace unos cuantos meses a Juana, su hermana le pidió que se quedara con una gata llamada Lola, la cual su marido, veterinario, acababa de salvar de un atropello de coche que la dejó totalmente ciega, pero con la cual no se podían quedar por tener dos perros. Juana aceptó, sin embargo esto supuso un gran reto para ella, ya que siempre tuvo miedo de los gatos. Así que imagina tener en tu propia casa a uno de los animales que más miedo te da.

Antes de empezar la sesión Juana me contó que no quería tocarla ni cogerla en brazos y lo que más miedo le daba es que le sacara los ojos. Me sorprendió su última reflexión así que le pregunté si tuvo alguna vez algún problema con un gato; su respuesta fue negativa. Estaba claro que era una creencia suya de que los “gatos sacan los ojos.” Quise saber de quién le venía esa creencia y me contó que su madre de pequeña siempre le decía “ten cuidado con los gatos que sacan los ojos.”

Entonces, le pedí que cerrará los ojos e intentará conectar aquí y ahora con el miedo a su gata y que me dijera de cuánto era ese miedo. De un nueve me contestó.

Necesitaba más información, así que le hice unas cuantas preguntas más antes de empezar con la primera ronda:

✓         ¿Desde cuándo tienes miedo a los gatos?

✓         ¿Qué emoción o emociones sientes?

✓         ¿Qué es lo que más miedo te da?

✓         ¿Sientes alguna sensación en el cuerpo?

✓         ¿Te viene alguna imagen o pensamiento a la mente?

Me contestó a todas las preguntas aunque algunas le costaron más que otras. Según ella, tenía este miedo a los gatos desde siempre y en ese momento sentía dos emociones: miedo de la gata (de un nivel 9) y enfado con su hermana por tener que quedarse con la gata (de un nivel 6). Lo que más miedo le daba es tener que cogerla en brazos porque ahí se ponía en peligro “de que le sacase los ojos”. En cuanto a la sensación en el cuerpo sentía una presión en el pecho y un nudo en la garganta. Finalmente a la última pregunta me dijo que no podía ver ninguna imagen, ya que no era nada visual, pero sí le venía algún pensamiento a la mente como “me dan mucho miedo los gatos” y “no pienso cogerla en brazos”.

Ya disponía de suficiente información para trabajar ese miedo.

Así que empezamos la primera ronda con la siguiente frase problema: “Aunque tengo un miedo de nivel 9 a tocar o coger a Lola en brazos, yo me amo y me acepto completamente”, mientras hacíamos tapping en el punto karate.

Seguimos la secuencia de la manera siguiente: Ceja: Este miedo que tengo de un nivel 9

Lateral ojo: Este miedo a tocar o coger a Lola en brazos

Bajo ojo: Este miedo que tengo desde siempre

Bajo nariz: Me dan mucho miedo los gatos

Barbilla: Me da miedo Lola y no pienso cogerla en brazos

Clavícula: Este miedo a que Lola me saque los ojos

Bajo el brazo: Mi madre siempre me dijo de tener cuidado con los gatos porque sacan los ojos

Coronilla: Los gatos sacan los ojos

Al llegar a este punto le pedí que respirase profundamente y me dijese si se veía capaz de coger a Lola en brazos. Me dijo que no, pero quizás podría tocarla un poco. De hecho de pequeña su madre tenía un gato llamado Coki que de vez en cuando acariciaba.

Entonces por qué te da miedo acariciar a Lola le pregunté y su respuesta no me sorprendió. Es que Coki me araño cuando tenía 7 años. Decidí hacer otra ronda con esta nueva información.

Esta vez empezamos con la frase siguiente: “Aunque tengo este miedo a los gatos porque con siete años Coki me arañó, yo me amo y me acepto completamente.”

Ceja: Este miedo a los gatos

Lateral ojo: Tengo miedo a los gatos porque Coki me araño cuando tenía siete años

Bajo ojo: Este miedo a coger a Lola en brazos que me provoca una presión en el pecho y un nudo en la garganta

Bajo nariz: Este miedo de un nivel 9

Barbilla: Los gatos arañan y sacan los ojos Clavícula: Este miedo a que Lola me saque los ojos

Bajo el brazo: Este miedo a que Lola me arañe como lo hizo Coki

Coronilla: Esta presión en el pecho y nudo en la garganta

Después de la segunda ronda, Juana ya no tenía ese miedo de nivel 9; ese miedo había bajado a un cinco. Y aunque seguía sin verse coger a Lola en brazos, ya podía imaginar tocarla y acariciarla. Pero seguía esa resistencia a cogerla en brazos. Entonces le pregunté si conocía algún caso de alguien a quien un gato le había quitado los ojos, su respuesta fue negativa, pero muy reveladora ya que me contestó que lo que realmente le daba miedo es que Lola la desfigurara.

Empezamos la tercera ronda con esta nueva información. "Aunque quedan restos de este miedo a coger a Lola en brazos, por miedo a que me desfigure de un nivel 5, yo me amo y me acepto completamente”.

Ceja: Estos restos de miedo a coger a Lola en brazos

Lateral ojo: Estos restos de un nivel 5

Bajo ojo: Estos restos que quedan de presión en el pecho

Bajo nariz: Estos restos que quedan de nudo en la garganta

Barbilla: Estos restos de miedo a que Lola me desfigure

Clavícula: Estos restos de miedo a que Lola me saque los ojos

Bajo el brazo: Estos restos que me quedan de esa creencia de que los gatos sacan los ojos

Coronilla: Estos restos de esta creencia que no es mía sino de mi madre

Al terminar esta ronda, Juana parecía muchísimo más relajada, incluso acabó la ronda sonriendo al darse cuenta de que su creencia no tenía fundamento y más todavía cuando Lola es una gata ciega. Su nivel de miedo había bajado a 3.

Hicimos dos rondas más, una trabajando lo que le quedaba de ese miedo y sus pensamientos con respeto a Lola y otra del enfado que tenía con su hermana.

Al terminar, le pregunté de nuevo si estaba dispuesta a coger a Lola en brazos. No contestó, simplemente fue en busca de la gata, empezó a acariciarla y acabo levantándola en aire para soltarla unos segundos después. Fue fascinante verla, sobretodo porque después de ese momento no dejaría de cogerla en muchas ocasiones y llevársela en brazos por el pasillo, y si eso fuese poco acabaría durmiendo a su lado.

Carmen Guerra
Coach Motivadora
Facilitadora de EFT en vías de obtener la certificación como formadora
Facilitadora del Código de la Emoción
Maestra de Reiki

Jaén y Almeria, España

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