Baja Autoestima Crónica y nuevos aportes a la Técnica de la Película

Eduardo, cliente de Guillermo Peña, rediseño su vida con la ayuda de EFT, dejando atrás un estado permanente de autodesvaloración.


Por Guillermo Peña Acuña

Para Eduardo, la verdad, corroborada por la experiencia de su vida, La verdad absoluta, era que era imposible que medrara su autoestima. Estaba convencido hasta el tuétano de ser un inepto, una persona sumida en un estado permanente de autodesvaloración. Esto que os escribo no son conclusiones mías, son sus palabras. Había leído muchos libros de autoayuda, aprendido técnicas de mejora personal, entre ellas EFT, de manera autónoma sin obtener resultado alguno. Era un ser impermeable a cualquier intento de sabotear sus “reglas de vida”. Desde 30 años era consciente de esta realidad y desde hacía 8 años había empezado a iniciar pasos para cambiar su realidad, obviamente sin resultado alguno.

Lo que me llamó desde el principio la atención es que cualquier frase o tema que tuviese un sentido benéfico era invadida por una lluvia torrencial de “sí, pero…”, “puede ser para otros pero no para mí”, “no sé”, un extenso desfile de barreras, obstáculos, a algo concluyentemente positivo. Por otro lado, en cuanto podía, insertaba un “soy inepto, soy patoso, soy torpe, estoy empanado”; lo hacía con suma facilidad con una facilidad estremecedora.

Por otro lado buscaba e intentaba incansable y persistentemente un cambio, una solución para su vida. No quería verse en esa situación, quizás más degradada aun dentro de 10 años. Hacía los ejercicios que le recomendé y los tappings fielmente, sin fe, sin motivación, pasando por sus respectivos periodos de desmotivación, bajones.

Era incapaz de instrumentar sus frases cuando trabajaba en autonomía con énfasis, empaque o sentimiento; el suyo era el reino de la letanía tonal. Al cabo de un tiempo consiguió durante dos semanas incorporar, sentir un cambio, una transformación, se sentía animado y de buen humor. Había acontecido, coincidiendo con el cambio estacional, algo increíble. El frío invierno, ventoso, apático, había dado paso a una incipiente primavera.

Pintó su habitación, tiró los trastos inservibles, empezó a cuidarse, afeitarse, prestar atención a su apariencia, empezó a hacer deporte. Al final de las dos semanas repentinamente todo volvió a la situación anterior. A sus zonas conocidas. (Las desafortunadamente llamadas zonas confort).

Tuvimos una larga conversación telefónica (nunca lo he conocido personalmente) y finalmente él mismo llegó a la conclusión de que no podía continuar así, que debía romper con sus esquemas conocidos. Dejé de tener noticias de él, y al cabo de dos meses recibí un mensaje por skype pidiendo conectarse conmigo; acepté y resulta que era Eduardo.

Me contó que el mismo día de nuestra conversación tomó la decisión firme de cambiar, contactó con varias ONG, y una de ellas lo contrató como voluntario. En menos de una semana se encontraba viviendo en un poblado Africano. Su tono de voz era optimista, contagiaba buen humor, estaba tan ocupado ayudando a los demás que se había olvidado de sus antiguas dolencias. Cuando constató eso se puso a trabajar durante dos meses sobre el Proceso de Paz Personal. Porque no quería volver para nada a una aproximación de su vida anterior, era capaz de hacer de todo y encontrar soluciones. Vivía en tiempo presente y está con un montón de proyectos; unos los está llevando a cabo y los otros están en camino.

Me pidió una última sesión: Utilizamos la técnica de la película.

Le dije que hiciese una película corta de las diferentes situaciones dramáticas o con intensidad emocional que pudieran haberle llevado a lo que fue su vida durante 30 años. No le era fácil, pues había hecho un trabajo de eliminación de eventos específicos monumental. Le dije que tomase el concepto general, una situación de estado emocional, un resumen, un mini cortometraje.

Me dijo que lo tenía y que duraba 2 minutos. Le pedí que le pusiese un titulo y lo tituló “autoapaleamiento”. Le indiqué que se sentara en una butaca de un cine para ver la película “autoapaleamiento”. Así lo hizo; entonces le pedí que empezara a pasar la película y si encontraba una situación que tuviese una intensidad emocional, no importa que fuese baja, me lo dijera. Repentinamente le invadió una sensación intensa de tristeza al ver tantos años de su vida desperdiciada.

Hicimos directamente un tapping.
PK: Aunque me produce tristeza la película llamada “autoapaleamiento”, soy el jugador con el máximo record de moretones en la tribu por jugar al futbol, (esto me lo había contado antes, que jugaba con los niños y los jóvenes y que el hábito local era ir a chutar la pelota, hubiese piernas o no). Eso nos hizo reír.

Co: Esta tristeza
Ce: Estos moretones
LO: Esta tristeza
BO: La historia de mi vida
BN: Los moretones de la historia de mi vida desaparecen
Cl: Esta tristeza
BB: Tristeza por los moretones de mi vida.
Co: Ahora soy el sorprendente Eduardo el Africano.

Le dije que respirara profundamente; la tristeza había desaparecido completamente. Le pedí que ahora, en su imaginación se fuera a una habitación y desde allí encendiese una televisión, y mirase al Eduardo que estaba sentado en la butaca de un cine viendo la película “autoapaleamiento”. Se quedó en silencio; al cabo de un momento hizo un gesto como de apagar. Se volvió hacia mí y me dijo con una gran sonrisa, “He apagado la televisión. Esa parte de mí, de mi historia, está disuelta. Ya no me afecta, soy otra persona, me siento libre, nuevo.

Desde aquí Eduardo, con emoción te doy gracias por haber compartido conmigo estos momentos y por haber tenido la generosidad de compartirlo con tantas personas. Gracias Eduardo.

Si te sientes victima de las situaciones que aparecen, invaden tu vida… Si estás, desde hace más o menos tiempo, en un estado de estancamiento, empantanado… Si actúas de manera que parece que aceptas lo que te está ocurriendo, un conformismo incomodo, el cual te dirige, por inercia, a no estar a gusto contigo mismo… Si no estás a gusto con tu vida, con el mundo que te rodea, ¡cambia! tus parámetros, los hábitos y rutinas diarias. ¡El mundo que rodea tu vida es tu creación!

Felizmente, esta situación tiene solución. El proceso inicial lo denomino “desmantelar”. En este contexto las herramientas que te proporciona EFT son tremendamente eficaces; pautas, conceptos, creencias limitantes, comodidades estériles, esquemas y verdades que se han quedado obsoletas; probablemente han sido necesarias para tu supervivencia en el pasado, o quizás pertenecen a esas lacras emocionales que se trasmiten generacionalmente, o alguna identificación (en general con algún pariente cercano) creándote conflictos. Eres, definitivamente, diferente, y eso te hace vivir en un estado de confusión.

Empezarás a encontrarte a ti mismo, llegarás donde nunca, en tu situación anterior, habías soñado que pudiera ser posible. A medida que avances en la conexión contigo mismo, sentirás también que aparece y se realza tu conexión espiritual. Llegados ahí, gira la cabeza hacia atrás, para verificar la diferencia apreciable que hay entre tu ser anterior y la persona en que te estás convirtiendo. La ilusión de tu estado anterior, los miedos que acarreabas, se disipan, se desvanecen como la niebla matinal.

Durante este proceso de cambio, cierta desorientación, sentimientos de soledad pueden aparecer si no has empezado desde el principio del proceso de eliminación de programas, (desmantelar) a reprogramar tu vida hacia lo que realmente deseas que sea.

El último estado lo denomino “Una Nueva Vida”; es cuando recoges los frutos de tu sanación, de tu cambio interior. La paciencia y la humildad que has desarrollado aumentan la comprensión de ti mismo, la cual es cada vez mas profunda, tu vida tiene sentido, y plantas continuamente las semillas que germinan, creando tu realidad.

Guillermo Peña Acuña
www.eftliberacionemocional.com